Durante años los teléfonos plegables fueron tratados como una curiosidad tecnológica: dispositivos caros, delicados y difíciles de recomendar a la mayoría de usuarios.
Samsung apostó por ellos cuando todavía había muchas razones para no hacerlo. Huawei continuó experimentando con diferentes formatos. Xiaomi entró después buscando hacerlos más delgados, potentes y parecidos a un teléfono convencional.
Y ahora ocurre algo curioso.
Cuando finalmente parece que el mercado está listo para tomarse en serio los plegables, Apple se prepara para entrar en escena.
Eso puede cambiar completamente la categoría. Pero también deja una pregunta que vale la pena plantear: ¿Apple va a revolucionar los teléfonos plegables o simplemente llegará cuando otros fabricantes ya resolvieron buena parte de sus problemas?
2026 puede ser finalmente el año del móvil plegable
Durante mucho tiempo escuchamos que “este será el año de los plegables”.
Y durante mucho tiempo no ocurrió.
Había buenos productos, sí, pero seguían existiendo obstáculos bastante difíciles de ignorar: precios elevados, teléfonos demasiado gruesos, dudas sobre la durabilidad de las pantallas, bisagras complejas y cámaras que algunas veces estaban por debajo de otros modelos premium considerablemente más baratos.
El usuario tenía que pagar más y, paradójicamente, aceptar compromisos.
Eso está empezando a cambiar.
Los últimos plegables son más delgados, las bisagras han evolucionado y las pantallas exteriores son cada vez más útiles. Al mismo tiempo, los fabricantes están experimentando con proporciones diferentes para conseguir algo fundamental: que el teléfono siga siendo cómodo cuando está cerrado.
Y precisamente ahí se está librando una de las batallas más interesantes de 2026.
Samsung hizo el trabajo que nadie quería hacer
Hay que darle crédito a Samsung.
Es fácil mirar los Galaxy Z Fold actuales y olvidar cómo comenzó todo.
Las primeras generaciones tuvieron que enfrentarse a problemas que cualquier fabricante habría preferido evitar: dudas sobre las pantallas flexibles, mecanismos de bisagra todavía inmaduros, dispositivos gruesos y precios difíciles de justificar.
Samsung siguió adelante.
Generación tras generación fue modificando la bisagra, reduciendo peso, mejorando las pantallas y adaptando One UI para aprovechar un panel interior mucho más grande.
No todas las decisiones fueron perfectas y durante algunos años la evolución parecía demasiado conservadora.
Pero existe una diferencia enorme entre diseñar un producto después de observar durante años el mercado y ser una de las compañías que ayudó a construir ese mercado desde prácticamente cero.
Samsung pagó parte del precio de aprender.
Y todos los fabricantes que llegan después pueden beneficiarse de esas lecciones.
Huawei demostró que había más de una forma de doblar un teléfono
Huawei merece una mención aparte porque nunca se limitó simplemente a copiar el concepto de Samsung.
La compañía china ha experimentado con diferentes tamaños, orientaciones y formatos, demostrando que un teléfono plegable no necesariamente tiene que seguir una única receta.
Eso es importante.
Cuando aparece una nueva categoría tecnológica, las primeras generaciones suelen intentar responder una pregunta básica: ¿cuál es la forma correcta de hacer esto?
Los teléfonos convencionales necesitaron años para llegar al diseño rectangular prácticamente universal que conocemos actualmente.
Los plegables todavía están atravesando esa etapa de experimentación.
Y 2026 está dejando señales de que la industria empieza a encontrar algunas respuestas.
Xiaomi quiere adelantarse antes de que Apple se robe la conversación
Xiaomi también está moviendo sus fichas.
Su nueva generación de plegables apuesta por un formato más ancho cuando está cerrado, intentando solucionar uno de los problemas históricos de este tipo de dispositivos.
Un Fold puede ser espectacular cuando lo abrimos, pero durante buena parte del día probablemente lo utilizaremos cerrado.
Si la pantalla exterior resulta incómoda, demasiado estrecha o el dispositivo parece dos teléfonos pegados dentro del bolsillo, la magia desaparece rápidamente.
Por eso la batalla ya no consiste simplemente en fabricar una pantalla que pueda doblarse.
Eso ya está superado.
La verdadera competencia consiste ahora en conseguir que olvidemos que estamos utilizando un plegable cuando está cerrado y que recordemos inmediatamente su ventaja cuando lo abrimos.
Ese equilibrio es muchísimo más difícil.
Y entonces aparece Apple
Aquí es donde la historia se vuelve especialmente interesante.
Apple ha esperado.
Mientras Samsung lanzaba generación tras generación y los fabricantes chinos experimentaban con diferentes diseños, Apple permaneció fuera del mercado plegable.
Desde una perspectiva empresarial tiene bastante sentido.
Apple raramente necesita ser la primera compañía en introducir una tecnología.
No inventó el teléfono móvil, la pantalla táctil, el reproductor MP3, el reloj inteligente ni los auriculares inalámbricos.
Su estrategia histórica ha sido diferente: observar una categoría, esperar a que la tecnología madure y entrar cuando considera que puede ofrecer una experiencia suficientemente pulida.
El problema es que esa estrategia también produce una narrativa bastante peculiar.
Si el primer iPhone plegable tiene éxito, probablemente escucharemos durante meses que Apple “reinventó” los teléfonos plegables.
Y sería injusto olvidar quién asumió los riesgos antes.
Apple puede llegar tarde y aun así cambiar completamente el mercado
Reconocer el trabajo de Samsung, Huawei y Xiaomi tampoco significa minimizar lo que podría provocar Apple.
Todo lo contrario.
La entrada de Apple puede ser precisamente lo que necesita esta categoría para abandonar definitivamente el nicho tecnológico.
Existe una enorme cantidad de usuarios que jamás compraría un Galaxy Fold o un plegable chino, pero consideraría inmediatamente uno si aparece una manzana detrás.
No necesariamente porque sea técnicamente superior.
La marca, el ecosistema, las tiendas, los accesorios, el soporte y la enorme base instalada del iPhone tienen un peso gigantesco.
Cuando Apple entra en una categoría, también obliga a desarrolladores, fabricantes de accesorios y competidores a prestarle más atención.
Por eso puede ocurrir algo aparentemente contradictorio:
Apple puede llegar tarde al mercado plegable y al mismo tiempo convertirse en la compañía que acelere su adopción masiva.
Los números muestran que algo está cambiando
Las previsiones de la industria ya apuntan hacia un crecimiento importante de los teléfonos plegables durante 2026.
Samsung continúa ocupando una posición privilegiada, mientras Huawei mantiene una presencia especialmente fuerte en China y nuevos competidores presionan cada vez más.
La llegada de Apple añade ahora un ingrediente que faltaba.
Competencia real entre prácticamente todos los grandes fabricantes premium.
Eso puede terminar siendo excelente para nosotros como consumidores.
La mejor consecuencia de Apple será obligar a Samsung a correr
Esta posiblemente sea mi parte favorita de toda esta historia.
Samsung tuvo durante años una ventaja enorme en los plegables Android.
Cuando una empresa domina una categoría durante demasiado tiempo existe el riesgo de que comience a evolucionar sus productos con demasiada tranquilidad.
Y algunos usuarios de la familia Galaxy Z Fold llevan varias generaciones reclamando precisamente eso: baterías mayores, mejores cámaras, cuerpos más delgados y cambios más agresivos.
Huawei, Honor, OPPO y Xiaomi ya habían comenzado a ejercer presión.
Pero Apple cambia completamente la ecuación.
Samsung ya no estaría compitiendo únicamente por fabricar el mejor plegable Android.
Estaría defendiendo una categoría que ayudó a construir frente al fabricante de smartphones premium más influyente del mundo.
Y cuando dos gigantes tienen algo que perder, normalmente el consumidor termina ganando.
El precio sigue siendo el elefante dentro de la habitación
Podemos hablar durante horas de bisagras, pantallas OLED flexibles y teléfonos ultradelgados, pero existe un problema que ninguna presentación espectacular puede esconder.
Los plegables siguen siendo caros.
Muy caros.
Mientras un buen teléfono convencional ofrece cámaras excelentes, enorme rendimiento y varios años de actualizaciones, convencer al usuario promedio de gastar mucho más solamente para tener una pantalla que se dobla continúa siendo complicado.
La verdadera revolución no ocurrirá cuando Apple presente su plegable.
Ni cuando Samsung consiga hacerlo un milímetro más delgado.
Ocurrirá cuando comprar un plegable deje de sentirse como pagar un impuesto por ser entusiasta de la tecnología.
También necesitamos dejar de tratar la pantalla plegable como el objetivo
Una pantalla que se dobla es impresionante.
Pero después de cinco minutos deja de importar.
Lo importante es qué podemos hacer con ella.
Multitarea real, edición de fotografías, productividad, videojuegos, navegación, lectura y consumo multimedia son argumentos mucho más interesantes que simplemente abrir y cerrar el dispositivo frente a nuestros amigos.
Los fabricantes necesitan demostrar que el formato resuelve problemas.
Porque ninguna tecnología se vuelve masiva solamente por ser llamativa.
Se vuelve masiva cuando resulta útil.
Entonces, ¿Apple llega tarde?
Sí.
Y no pasa absolutamente nada.
Llegar tarde a una categoría tecnológica no significa necesariamente perderla.
Apple ha tenido el lujo de observar durante años los errores y aciertos de Samsung, Huawei, Xiaomi y otros fabricantes.
Ahora tendrá que demostrar que esa espera sirvió para algo.
Si simplemente presenta otro teléfono plegable extremadamente caro con una manzana detrás, será un participante más.
Si consigue solucionar varios de los problemas que todavía frenan la categoría, entonces habrá valido la pena esperar.
Pero no deberíamos reescribir la historia
Si dentro de unos años millones de personas utilizan iPhones plegables, será fácil mirar atrás y señalar su llegada como el momento en que comenzó todo.
No fue así.
Antes hubo pantallas rotas.
Hubo bisagras enormes.
Hubo teléfonos demasiado gruesos.
Hubo cámaras sacrificadas, precios absurdos y productos que parecían prototipos vendidos al público.
Samsung, Huawei, Xiaomi y otros fabricantes asumieron esos riesgos mientras Apple observaba desde fuera.
Eso no convierte automáticamente sus productos actuales en mejores que el futuro plegable de Apple.
Pero sí merece reconocimiento.
La guerra de los plegables apenas comienza
Personalmente, creo que estamos entrando en la etapa más interesante que han vivido los smartphones en bastante tiempo.
Durante años los teléfonos tradicionales han evolucionado principalmente mediante mejores cámaras, procesadores más rápidos y pequeños cambios de diseño.
Los plegables todavía tienen problemas.
Precisamente por eso son interesantes.
Todavía queda espacio para experimentar.
Todavía no sabemos cuál será el formato definitivo.
Y todavía existe la posibilidad de que una generación sea considerablemente diferente a la anterior.
Apple no comenzó esta guerra.
Samsung tampoco la tiene ganada.
Huawei y Xiaomi no parecen dispuestas a mirar desde la grada.
Y por primera vez, prácticamente todos los grandes fabricantes tienen razones para tomarse los plegables realmente en serio.
Quizás 2026 no sea recordado como el año en que Apple inventó el teléfono plegable.
Sería mucho más justo recordarlo como el año en que una tecnología que otros fabricantes llevaban años intentando perfeccionar finalmente estuvo lista para su mayor batalla.

