China se ha convertido en una potencia tecnológica capaz de competir en inteligencia artificial, vehículos eléctricos, telecomunicaciones y electrónica de consumo. Sin embargo, existe una pieza fundamental de la industria de los semiconductores donde todavía tendría una enorme distancia por recorrer: las máquinas necesarias para fabricar los chips más avanzados del mundo.
Frank Rohmund, máximo responsable de la división de semiconductores del grupo alemán Zeiss, estima que China podría necesitar aproximadamente 15 años para desarrollar por sí misma una máquina de litografía ultravioleta extrema, conocida como EUV.
La afirmación resulta especialmente relevante porque Zeiss no es un observador cualquiera. La compañía suministra componentes ópticos fundamentales para las máquinas EUV fabricadas por ASML, actualmente la empresa que domina esta tecnología.
Pero hay un detalle importante: esto no significa que China esté 15 años atrasada en toda la industria de los chips. La diferencia se encuentra específicamente en una de las tecnologías de fabricación más difíciles de reproducir del planeta.
🔬 ¿Qué es la tecnología EUV y por qué es tan importante?
Los procesadores modernos contienen miles de millones de transistores extremadamente pequeños. Para fabricarlos es necesario imprimir patrones microscópicos sobre obleas de silicio.
Aquí entra en juego la litografía.
Las máquinas EUV (Extreme Ultraviolet Lithography) utilizan luz de una longitud de onda extremadamente corta para crear estructuras diminutas con una precisión extraordinaria.
Esta tecnología resulta fundamental para fabricar muchos de los semiconductores más avanzados utilizados actualmente en inteligencia artificial, centros de datos, smartphones y computación de alto rendimiento.
Y construir una máquina capaz de hacerlo no es precisamente sencillo.
Estamos hablando de sistemas extraordinariamente complejos donde intervienen óptica de precisión, fuentes de luz, láseres, cámaras de vacío, sistemas mecánicos y una enorme cadena internacional de proveedores especializados.
🇳🇱 ASML tiene una posición prácticamente única
Cuando hablamos de EUV aparece inevitablemente un nombre: ASML.
La compañía neerlandesa es actualmente el fabricante de referencia de las máquinas EUV utilizadas por las grandes fundiciones para producir semiconductores de última generación.
Zeiss desempeña un papel fundamental dentro de ese ecosistema al proporcionar la óptica de altísima precisión utilizada en estos sistemas.
Precisamente por eso las declaraciones de Frank Rohmund tienen un peso considerable.
Según el ejecutivo, considerar que China necesitaría alrededor de 15 años para desarrollar una tecnología EUV propia sería una estimación razonable, aunque también reconoce que medir exactamente el progreso chino resulta difícil.
🇨🇳 China quiere dejar de depender de tecnología extranjera
Beijing lleva años destinando enormes cantidades de recursos a desarrollar una industria de semiconductores cada vez más independiente.
El objetivo resulta fácil de entender.
Los chips se han convertido en una infraestructura estratégica comparable con la energía, las telecomunicaciones o incluso la defensa.
Un país que dependa completamente de proveedores extranjeros para fabricar los semiconductores más avanzados queda expuesto a restricciones comerciales y decisiones políticas tomadas fuera de sus fronteras.
China intenta reducir precisamente esa vulnerabilidad desarrollando procesadores, equipos de fabricación, materiales y cadenas de suministro propias.
🚫 Estados Unidos intenta limitar el acceso chino a la tecnología más avanzada
La situación se complica debido a las restricciones tecnológicas impulsadas por Estados Unidos.
China no puede comprar libremente las máquinas EUV más avanzadas de ASML y también existen controles sobre determinados equipos sofisticados de la generación anterior, conocida como DUV.
El objetivo de estas medidas es dificultar el acceso chino a las herramientas necesarias para producir determinados semiconductores de última generación, especialmente aquellos relacionados con inteligencia artificial y computación avanzada.
Pero aquí aparece una paradoja interesante.
⚠️ Las restricciones podrían estar acelerando la innovación china
Rohmund se mostró escéptico respecto a continuar ampliando las restricciones sobre equipos de generaciones anteriores.
Su argumento es bastante sencillo: si China descubre que ya no puede comprar determinada tecnología, tendrá todavía más razones para desarrollarla internamente.
Es uno de los aspectos más interesantes de esta guerra tecnológica.
Las restricciones pueden dificultar el progreso de una industria durante un determinado periodo, pero también pueden eliminar una de las razones para continuar dependiendo de proveedores extranjeros.
Cuando conseguir una máquina importada deja de ser una opción, desarrollar una alternativa doméstica pasa de ser conveniente a convertirse en una prioridad estratégica.
📉 UBS también cree que China todavía está lejos de EUV
La opinión de Zeiss no está completamente aislada.
Analistas de UBS también han estudiado el desarrollo tecnológico chino y consideran que el país podría encontrarse al menos a una década de conseguir una alternativa EUV doméstica competitiva.
Su análisis de patentes relacionadas con fuentes de luz y sistemas láser sitúa determinados aspectos del desarrollo chino en un nivel comparable al que ASML tenía aproximadamente en 2004.
Eso no significa que China tenga necesariamente que recorrer exactamente el mismo camino ni emplear la misma cantidad de tiempo.
Hoy existe muchísimo más conocimiento acumulado sobre semiconductores y Beijing está invirtiendo enormes recursos precisamente para acelerar ese proceso.
🏭 En DUV la situación es bastante diferente
Aquí es donde debemos poner en contexto el titular.
China puede encontrarse muy por detrás en EUV, pero eso no significa que sea incapaz de fabricar chips avanzados.
El país ha conseguido progresos importantes utilizando la tecnología anterior conocida como DUV (Deep Ultraviolet).
De hecho, fabricantes chinos están trabajando en sus propios equipos de litografía DUV por inmersión.
Las estimaciones de UBS apuntan a que China podría alcanzar capacidad de producción masiva de este tipo de máquinas dentro de aproximadamente dos a cinco años.
📱 Huawei ya demostró hasta dónde se puede llegar sin EUV
Uno de los mejores ejemplos apareció con Huawei.
El Kirin 9000S utilizado en el Huawei Mate 60 Pro fue fabricado por SMIC utilizando un proceso de aproximadamente 7 nanómetros sin recurrir a maquinaria EUV.
El resultado sorprendió a buena parte de la industria porque demostró que mediante técnicas más complejas de fabricación es posible llevar la litografía DUV mucho más lejos de lo que algunos esperaban.
El problema es la eficiencia.
Fabricar estructuras extremadamente pequeñas utilizando tecnologías anteriores puede requerir más pasos, aumentar los costos y reducir el rendimiento de producción frente a procesos diseñados alrededor de EUV.
Por eso conseguir una máquina EUV doméstica continúa siendo una pieza estratégica para las ambiciones tecnológicas de China.
🤖 La inteligencia artificial hace esta batalla todavía más importante
La explosión de la inteligencia artificial ha aumentado enormemente el valor estratégico de los semiconductores avanzados.
Modelos cada vez más grandes necesitan enormes cantidades de capacidad de cálculo, y esa infraestructura depende de aceleradores fabricados utilizando procesos de semiconductores extremadamente sofisticados.
Esto convierte a la maquinaria necesaria para producirlos en una pieza fundamental de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.
Ya no estamos hablando simplemente de quién fabrica el smartphone más rápido.
Estamos hablando de quién controla las herramientas necesarias para construir la infraestructura informática de las próximas décadas.
💭 Nuestra opinión: 15 años pueden parecer muchos, pero no conviene subestimar a China
Aquí es donde la historia se vuelve especialmente interesante.
Una diferencia tecnológica de 10 o 15 años parece gigantesca en una industria que cambia constantemente. Y en EUV realmente lo es.
Pero interpretar esa cifra como una garantía de que China permanecerá retrasada durante los próximos 15 años sería probablemente un error.
Las estimaciones tecnológicas no funcionan como un reloj.
China cuenta actualmente con enormes inversiones públicas y privadas, universidades, fabricantes de semiconductores y un mercado interno gigantesco que puede utilizar para impulsar tecnologías nacionales.
Además, las propias restricciones occidentales están creando un incentivo extraordinario: alcanzar la autosuficiencia dejó de ser simplemente un objetivo industrial y pasó a convertirse en una necesidad estratégica.
Eso no significa que desarrollar EUV sea fácil.
ASML, Zeiss y toda su red de proveedores necesitaron décadas de investigación, inversiones y conocimientos extremadamente especializados para llegar al nivel actual. Reproducir ese ecosistema desde cero es uno de los desafíos industriales más difíciles que existen.
Pero si algo está demostrando la actual carrera tecnológica es que tampoco conviene considerar permanente ninguna ventaja.
🔥 La verdadera batalla no es solamente por fabricar chips
Durante años hemos hablado de la competencia entre Estados Unidos y China principalmente en términos de procesadores, smartphones o inteligencia artificial.
Sin embargo, detrás de todos esos productos existe una batalla mucho más profunda: controlar las máquinas capaces de fabricar la próxima generación de chips.
Hoy ASML y sus socios europeos conservan una ventaja extraordinaria en EUV. China intenta construir una alternativa mientras Estados Unidos utiliza los controles de exportación para proteger esa ventaja tecnológica.
La gran pregunta ya no es si China intentará cerrar esa distancia.
Eso ya está ocurriendo.
La verdadera incógnita es cuánto tardará realmente en conseguirlo.
¿Crees que las restricciones tecnológicas frenarán a China o terminarán acelerando el desarrollo de su propia industria de semiconductores? Déjanos tu opinión.
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