El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial no solamente está transformando el software. La enorme infraestructura necesaria para ejecutar estos sistemas está provocando cambios importantes en el mercado de componentes y uno de los más afectados es la memoria.

La creciente demanda procedente de centros de datos dedicados a inteligencia artificial está ejerciendo presión sobre el suministro de chips de memoria, una situación que puede terminar repercutiendo directamente en productos como smartphones, laptops y consolas.

La inteligencia artificial necesita enormes cantidades de memoria

Los grandes sistemas de inteligencia artificial dependen de centros de datos equipados con miles de aceleradores y grandes cantidades de memoria de alto rendimiento.

Para los fabricantes de chips existe un enorme incentivo para dedicar capacidad de producción a este mercado, donde la demanda y el valor de los componentes pueden ser considerablemente mayores.

El problema es que la capacidad mundial de fabricación no puede aumentar de un día para otro.

¿Qué tiene que ver esto con el precio de un celular?

Los teléfonos también necesitan memoria RAM y almacenamiento. Si determinados tipos de memoria se vuelven más caros o la industria redirige capacidad hacia productos destinados a centros de datos, los fabricantes de electrónica de consumo enfrentan mayores costos.

Una compañía puede absorber una parte de ese incremento, aumentar el precio final del dispositivo o modificar sus especificaciones para proteger sus márgenes.

Por eso una crisis que comienza aparentemente lejos del consumidor puede terminar afectando el precio de su próximo smartphone.

Laptops y consolas tampoco están fuera del problema

La presión no se limita a los teléfonos. Computadoras portátiles, consolas y numerosos dispositivos electrónicos dependen igualmente de chips de memoria.

Financial Times reporta que los precios de determinados productos electrónicos ya han aumentado y que existe preocupación en la industria por nuevas subidas mientras continúa la fuerte demanda relacionada con la IA.

La capacidad de producción es el verdadero cuello de botella

Construir nuevas instalaciones de semiconductores requiere inversiones enormes y varios años. Incluso cuando los fabricantes deciden aumentar su producción, la respuesta no es inmediata.

Esto convierte a la memoria en otro ejemplo de cómo la carrera por desarrollar inteligencia artificial está teniendo consecuencias mucho más allá de ChatGPT, asistentes digitales o generación de imágenes.

¿Significa que todos los celulares subirán inmediatamente?

No necesariamente. Los precios finales dependen de numerosos factores: contratos de suministro, inventarios existentes, capacidad de negociación de cada fabricante, segmento del dispositivo y estrategia comercial.

Sin embargo, si el costo de componentes fundamentales permanece elevado durante un periodo prolongado, resulta cada vez más difícil evitar que una parte termine trasladándose al consumidor.

La IA comienza a competir con nuestros dispositivos por el hardware

Desde DR Accesorios RD creemos que esta es una de las consecuencias más interesantes de la actual carrera por la inteligencia artificial. Durante los últimos años hemos hablado principalmente de qué puede hacer la IA; ahora empezamos a observar cuánto hardware necesita para hacerlo.

Si los centros de datos continúan absorbiendo una proporción creciente de la producción de componentes avanzados, la industria de teléfonos y computadoras tendrá que adaptarse.

Para el consumidor, esto podría significar precios más elevados, configuraciones de memoria más cuidadosamente seleccionadas por los fabricantes y una mayor importancia del mercado de dispositivos reacondicionados y generaciones anteriores.